Hacer el Camino de Santiago en solitario: El arte de desmundarse

“A veces, perderse es la única forma de volver…”

Esta frase define perfectamente lo que supuso para mí realizar el Camino de Santiago en solitario.

En mi caso hice el Camino Francés empezando desde la pequeña localidad de Sarria hasta la catedral de Santiago de Compostela. 5 etapas que supusieron reencontrarme a mí mismo tras un periodo de mi vida en el que las cosas (y mi cabeza) estaban bastante desordenadas. 114 kilómetros totalmente solo. El trayecto perfecto para desmundarme, pues fue en este viaje donde nació el blog que ahora estás leyendo. Así es hacer el Camino de Santiago en solitario.

¿Por qué caminar hacia Compostela en soledad?

Hay muchos motivos por los que hacer el Camino de Santiago.

Se puede hacer por motivos religiosos como peregrinación en busca del apóstol Santiago a través de la fe. Otro de los motivos más repetidos es la búsqueda del autoconocimiento y reflexión personal, seguramente tras algún acontecimiento vivido. También puede ser a modo de conexión con la naturaleza, ya que se camina a través de un entorno tranquilo y de paz entre bosques y montañas. E incluso hay gente que lo hace por motivos turísticos y para pasarlo bien en familia o amigos.

Mi Camino fue simplemente porque necesitaba volver a conectar con mi interior. Venía de un periodo de mi vida con enormes cambios y por tanto necesitaba huir del ruido, parar y escucharme a mí mismo. Encontrarme de nuevo. He de reconocer que mis expectativas al principio eran bastante bajas, no tenía mucha esperanza de que 5 días caminando por bosques gallegos pudieran transformarme, o al menos mover en mí sentimientos de cambio.

Pero me equivoqué. Totalmente.

Desde el primer momento que comencé a caminar noté un enorme sentimiento de libertad. Cada paso suponía ir dejando atrás el pasado. El silencio, el reflexionar y pensar en total soledad comenzó a ser un ejercicio de introspección.

Pero tampoco te quiero contar mi historia. Quiero utilizar estas líneas para decirte que realizar el Camino de Santiago en solitario es un ejercicio fantástico de autoconocimiento. Pienso que toda persona debería hacer una experiencia así al menos una vez en su vida.

¿Cuántas veces has tenido la oportunidad de estar sol@ durante varios días? Sol@ sin hablar con nadie, pensando en tu vida, en tu presente, pasado y futuro. En lo que te gusta, en las cosas que has hecho o que quizá te quedan por hacer. No es muy habitual estar solo con uno mismo y creo que a veces es importante hacerlo.

Durante los 5 días de trayecto puedes pasar por diferentes estados de ánimo. Alegría, tristeza, ilusión, malestar…

Los primeros pasos son de reflexión sobre el pasado, de dónde vienes… todas esas cosas que con la vorágine de nuestro día a día no nos da tiempo ni a siquiera pensar. Creo que es un buen momento para situarse en el centro, en ser tú mismo tu única prioridad. Es bonito disfrutar de la compañía de uno mismo, de pararse en cualquier pequeño rincón a reponer fuerzas, tomar un café o simplemente disfrutar del silencio, de la belleza de la naturaleza que te rodea.

Con el paso de los kilómetros y del tiempo, las cargas se hacen menos pesadas y es el momento de comenzar a soltar. Diría que esas etapas intermedias son las más productivas a nivel emocional. Es cuando la cabeza ya se ha acostumbrado a esa novedad de estar solo mientras tu mente flota y divaga construyendo un nuevo yo. En mi caso recuerdo pararme a escribir las cosas que se pasaban por mi cerebro, documentar esas sensaciones y sentimientos que me iban acompañando.

Los últimos días ya son de decisión, de mirar al futuro y tratar de cambiar. De prometerse cambiar todas esas cosas que no te gustaban o que no te hacían feliz. De hecho, a partir de Arzúa me llegó una calma inesperada. El cuerpo se había adaptado y mi mente estaba en silencio. La caminata se convirtió en una meditación activa, un fluir constante. El olor de los eucaliptos era un bálsamo para mi alma recién lavada.

Esas jornadas no buscaban lecciones, solo disfruté de la sensación de ser, sin la etiqueta de mis problemas. Fue el momento de intencionar el futuro: no planearlo obsesivamente, sino simplemente desearlo en un estado de paz. Me di cuenta de que el destino más importante no era Santiago de Compostela, sino el nuevo yo que estaba a punto de llegar allí.

Para mí, lo más valioso que me llevé de esos 114 kilómetros es que la vida, al igual que el Camino, no te pide que corras. Te pide que camines, que pares, que aceptes el pasado y que confíes en que el siguiente paso aunque sea pequeño, ya que siempre te acercará a donde necesitas estar.

Y eso fue lo que me enseñó a mí. Al escéptico que no pensaba que realizar este viaje de 5 días pudiera cambiarle (al menos un poco) su visión de la vida y mostrarle lo que quería para su futuro.

Consejos hacer el Camino de Santiago en solitario

Si tú también sientes la llamada de la introspección y necesitas desmundarte en el Camino, aquí tienes algunos consejos esenciales para emprender la ruta en solitario asegurando la paz mental y la logística.

Equipo para hacer el Camino de Santiago: Menos es más

  • Peso de la mochila: La regla de oro del peregrino es el 10% de tu peso corporal. Aunque existe servicio de transporte de mochila (cuesta unos 5-7€ por etapa), mi consejo es que camines con tu mochila a cuestas. Al fin y al cabo eso forma parte de la experiencia y de algún modo es como llevar sobre ti las cargas de la vida.
  • Calzado: Invierte en unas buenas zapatillas o botas de trekking que ya estén domadas. Unas ampollas en el día uno arruinan la experiencia. Lleva siempre doble calcetín: uno fino transpirable pegado al pie y otro de lana o fibra natural.
  • Seguro de viaje: Aunque te pueda parecer una tontería, es importante llevar un seguro de viaje ante cualquier imprevisto que te pueda surgir en alguna remota aldea o bosque. Puedes llevarte un pequeño descuento del 10% en la aseguradora INTERMUNDIAL si pinchas en este mismo ENLACE.
  • Alojamiento: Reserva con antelación si viajas en temporada alta (verano, Semana Santa), ya que los albergues y pensiones de las paradas clave se llenan. Esto te quita la presión de tener que correr al final del día. Puedes reservar directamente desde el link de la foto llevándote además un descuento.

La soledad: Cómo encontrarte

  • La terapia del silencio: Abstente de usar música o podcasts durante al menos el 80% de la caminata. El sonido del viento, tus pasos y tu respiración son tu banda sonora y tu terapeuta.
  • La humildad de la pregunta: Si te encuentras a alguien y camináis juntos un rato, sé honesto: «Estoy haciendo un camino de mucha reflexión, pero me encanta conversar un rato». La gente del Camino respeta la soledad intencionada.
  • El ritual de cierre: No te saltes el pulpo en Melide. Es el ritual que sella la mitad de tu viaje. Y al llegar a Santiago, intenta llegar a la Misa del Peregrino antes de buscar alojamiento o recoger la Compostela. Es el acto necesario para cerrar la aventura.

El presupuesto y la desconexión digital

Para que la mente pueda trabajar en la sanación, debes minimizar las preocupaciones prácticas. La planificación del gasto y la gestión de la conectividad son vitales para la paz interior:

  • Presupuesto diario: El Camino es asequible. Calcula un presupuesto de 30€ a 50€ diarios si te alojas en albergues municipales o privados económicos. Esto incluye desayuno, la comida del día y una cena sencilla. Lleva siempre algo de efectivo, ya que muchos bares y albergues pequeños en las aldeas no aceptan tarjeta.
  • La gestión del dinero: Retira efectivo en Sarria o Portomarín para evitar buscar cajeros en las etapas intermedias. La preocupación por el dinero rompe el ritmo de la meditación.
  • La batería del móvil y el alma: El teléfono es tu herramienta de navegación (GPS), pero también tu mayor distracción. Carga siempre una batería externa power bank. Usa el móvil solo para la navegación y las fotos, guárdalo mientras caminas. La libertad que buscas pasa por no estar disponible 24/7.
  • El silencio del GPS: Si usas aplicaciones como Google Maps o Maps.me, baja el volumen de las indicaciones. Simplemente comprueba la pantalla de vez en cuando. La voz robótica constante es el anti-Camino. Deja que el silencio te guíe.

Por último, si tienes algunos días y quieres hacer alguna actividad en Santiago de Compostela, puedes contratar alguna de las experiencias que ofrece el portal Civitatis. De hecho yo realicé un FREE TOUR que fue el colofón final a la experiencia. Desde el enlace de la foto puedes acceder a todas las actividades que puedes hacer con esta web.

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